| Imagen creada con IA. |
Pedro y Juan son amigos, han emprendido un largo viaje de mochileros, tras una semana viajando, se encuentran en un pueblo fantasma de Chile, hay una niebla espesa y hace mucho frío. Casi no hay gente, no hay taxis ni autobuses, necesitan salir de allí.
Pedro y Juan divisan a alguien que acerca a través de la niebla, es una señora mayor. La señora divisa a los chicos y va junto a ellos.
Pedro y Juan divisan a alguien que acerca a través de la niebla, es una señora mayor. La señora divisa a los chicos y va junto a ellos.
-Hola, chicos, ¿Qué hacen aquí? pregunta ella.
Pedro contesta: -Estamos perdidos y queremos salir de aquí.
Dice la señora: - Pues con esta niebla y la falta de transporte público, es muy difícil.
Juan pregunta: -¿Qué podemos hacer?
La señora contesta: - Primero hay que esperar a que se levante la niebla y después tendrán que hacer autostop.
Pedro pregunta: -¿Qué hacemos mientras tanto?
La señora contesta:- Vengan a mi casa, pueden calentarse un poco delante de la chimenea, que seguro que tienen frío.
Juan y Pedro contestan casi a la vez: - Muchas gracias.
La señora dice: - Es un gusto ayudarles.
Pasa una hora y ya no hay niebla, los chicos se despiden de la señora y se van. Ya en la calle, los chicos se ponen a hacer autostop, diez minutos después pasa un coche que se para, el conductor sale del coche y habla con ellos.
-Hola, ¿a dónde van ustedes?
Pedro contesta: -Hola, somos de España y queremos ir a algún sitio que tenga aeropuerto.
El conductor dice: - Yo les llevo, la próxima ciudad queda cerca y tiene aeropuerto.
Juan responde: - Muchas gracias, señor.
Pedro responde: - De verdad, muchas gracias.
El conductor responde: -De nada, es un placer ayudarles.
Los tres entran en el coche y comienza el camino. Veinte minutos después llegan a la ciudad, los chicos se bajan del coche y siguen caminando, un rato después cogen un taxi y se dirigen al aeropuerto. Llegan al aeropuerto después de diez minutos, cogen los billetes y unos minutos después suben al avión para volver a casa.
El avión aterriza en Madrid, que es de donde son ellos, bajan del avión y sus respectivas familias los reciben en el aeropuerto.
Pedro y Juan están muy contentos de volver a casa, ya tenían ganas de terminar el viaje, que ha estado lleno de aventuras, que aunque solo haya sido una semana, parecía que habían estado un mes.
FIN